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miércoles, 8 de octubre de 2014

Ansiedad y estrés: segunda parte

Muy buenas a todos:

En el anterior post hablaba del estrés y de conocimientos generales de él, esta noche retomo el tema completando este post con la ansiedad.
Coloquialmente la ansiedad debería recibir el mismo término de la sífilis: "la gran simuladora" ya que sus síntomas pueden emular cualquier problema en el cuerpo.


Retomando el concepto: ¿qué es la ansiedad?

Es una respuesta emocional que engloba aspectos subjetivos de carácter displacentero, aspectos corporales o fisiológicos que se caracterizan por un alto grado de activación del sistema periférico cerebral, y aspectos motores que implican comportamientos escasamente adaptativos.
La ansiedad, el miedo, la ira, la tristeza o la felicidad, son conceptos que guardan relación con la supervivencia.


¿Cómo funciona el mecanismo de la ansiedad?

Cuando ocurre una situación de alerta, nuestro organismo sufre la activación del sistema simpático, este sistema envía señales al sistema nervioso central. Una vez detectada la actividad para la que se requiere un esfuerzo físico, se ponen en funcionamiento los mecanismos que producen adrenalina, dichos mecanismos fuerzan al organismo a aportar energías de reservas para la optención de una fuente energética superior a la que se está invirtiendo para conseguirla, y que normalizará los valores que han provocado la llamada "alerta amarilla".

Esta alerta pasa a llamarse alerta roja cuando la adrenalina es liberada en nuestro cuerpo. En temas emocionales, si nuestro organismo siente que va a perder un bien preciado, el sistema dopaminérgico vuelve a ponerse en marcha, la alerta amarilla en este aspecto entra en función para prepararnos ante una posible amenaza, Pero como dicha amenaza es un aspecto sentimental, no se produce la liberación de adrenalina.


¿Cómo funciona el proceso de las "alertas"?

La ansiedad es necesaria para el organismo, produce la secuencia de sucesos que ayudan en la vida cotidiana.
El proceso puede resumirse en alerta amarilla, alerta roja y consecución del objetivo, el cual permite que el organismo vuelva a su estado original. Si esta cadena se rompe de forma asidua, el organismo puede sufrir una intoxicación por dopaminas (y una vez en este punto, comienza la patología).


¿En qué momento la ansiedad se convierte en una patología?

En el post anterior mencioné que un estrés excesivo y continuo nos lleva a sufrir la ansiedad, si dicha ansiedad no puede ser controlada y sufrimos emisiones de adrenalina que no se utiliza constantemente, es el momento de hablar de la ansiedad como una patología, ya que en estos casos comienza la manifestación de síntomas.

La ansiedad sufre el cambio de fisiológica a patológica cuando surgen estos cuadros sintomáticos que generan los trastornos de ansiedad.


¿Cuáles son los trastornos de la ansiedad?

En una escala general, pueden distinguirse los siguientes:
- Fobias.
- Agorafobia.
- Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).
- Trastorno del pánico.
- Trastorno de estrés postraumático.
- Trastorno de ansiedad generalizada.

Este último caso es uno de los que experimentan mayor frecuencia, se caracteriza por una sensación de angustia o miedo, deseos de huir, y sensaciones similares que derivan en crisis de ansiedad con cuadros moderados o severos.
Este tipo de ansiedad patológica se produce como resultado de problemas a los que se enfrenta un individuo en su vida cotidiana, y a cómo interioriza cada tipo de idea respecto al problema.


Profundizando en los síntomas: ¿qué clase de problemas podemos experimentar?

Los síntomas de la ansiedad pueden ser de cualquier índole, no hay un modo determinado de medir o prevenir estos cuadros, ya que son muy variados y cada persona tiene su manera de manifestar las cosas.
A rasgos generales los síntomas comunes en todos los pacientes que sufren ansiedad se basan en la hiperactividad vegetativa, es decir, taquicardias (aumento de la frecuencia cardíaca), taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria), midriasis (dilatación de la pupila), ahogo, temblores, sensación de pérdida de control, transpiración, náuseas, rigidez muscular, insomnio, inquietud motora, dificultad para la comunicación, pensamientos negativos y obsesivos.


¿Cómo puede manifestarse la ansiedad?

Podemos hacer referencia a tres tipos de vías de manifestación:

1) Síntomas fisiológicos.
2) Síntomas cognitivos.
3) Síntomas conductuales.

Dichas vías influyen entre sí, unos síntomas impulsan a otros. En los casos severos, la ansiedad puede derivar en un ataque de pánico, situaciones en las cuales el individuo cree que sufrirá desmayos, infartos, sensación de movilidad del suelo o incluso sensación de que las paredes de un cuarto se le echan encima. En estos casos es necesario acudir a un hospital.


¿Cómo clasificamos los síntomas siendo tan abundantes y variados?

Existe una escala que clasifica todos los síntomas mencionados en el trastorno de ansiedad. Se denomina la escala de Hamilton y clasifica todos los tipos de síntomas:

Síntomas cardiovasculares
– Taquicardia.
– Aumento de la tensión arterial.
– Arritmias.
– Sensación de desmayo.
– Palpitaciones.
– Opresión en el pecho.
– Palidez o rubor.

Síntomas respiratorios
– Disnea.
– Constricción en el tórax.
– Hiperventilación.

Síntomas gastrointestinales
– Náuseas.
– Dificultad de deglución.
– Vómitos.
– Diarreas, heces blandas, dolor abdominal, cólicos intestinales.
– Sensación de ardos o pesadez abdominal.
– Borborigmos (ruido de abdomen).
– Gases.
– Aerofagia.
– Pérdida de peso.
– Constipación.

Síntomas genitourinarios
– Micción frecuente, urgente o dolorosa.
– Amenorrea (ausencia de menstruación), menorragia (menstruación superior a 7 días).
– Disminución de libido o anorgasmia.
– Eyaculación precoz e impotencia, disfunción eréctil.

Síntomas neurovegetativos
– Sequedad de las mucosas (sobretodo en boca y lagrimales).
– Sudoración excesiva (especialmente en cara, axilas, manos y superficie plantar).
– Sensación de desmayo.
– Vértigos.
– Cefaleas.
– Erectismo piloso.

Síntomas neurológicos
– Temblores.
– Parestesias (hormigueos).
– Hipersensibilidad a ruidos, olores o luces intensas.
– Mareos o inestabilidad.
– Insomnio: dificultad para conciliar el sueño, sueño interrumpido, insatisfactorio, pesadillas.

Síntomas somáticos musculares
– Cefaleas tensionales (en nuca sobretodo).
– Contracturas musculares, espasmos musculares y calambres.
– Rigidez muscular.
– Dolor muscular.
– Tics.
– Rechinamiento de dientes.
– Voz vacilante.

Síntomas somáticos sensoriales
– Zumbido de oídos.
– Visión borrosa.
– Oleadas de frío o calor.
– Sensación de debilidad.
– Hipoestesia (falta de sensibilidad en extremidades).

Otros síntomas psicofísicos
– Fatiga y agotamiento.
– Astenia y neuroastenia (agotamiento tras esfuerzo mental).
– Sensación de tensión o inquietud.
– Llanto fácil.
– Incapacidad para la relajación, impaciencia.
– Respiración agitada.
– Disartria.
– Alteraciones en el apetito.

Funciones intelectuales y cognitivas
– Dificultad o falta de atención.
– Dificultad para memorizar.
– Pensamiento acelerado o embotado.

Síntomas mentales, cognitivos o subjetivos
– Angustia, que si persiste deriva en pánico.
– Temor anticipatorio.
– Inseguridad, indecisión.
– Irritabilidad, aprensión, preocupación.
– Sensación de inferioridad.
– Incapacidad de afrontar situaciones.
– Sensación de amenaza.
– Apatía, humor variable.
– Pérdida de la objetividad.
– Humor depresivo.


Es posible recuperarse: no tengáis miedo de pedir ayuda

Todos estos síntomas que podemos sufrir dependen en gran medida de nuestra mente, pero mientras aprendemos a relajarnos y a curarnos necesitamos un poco de ayuda. Intentando no crear adicción a los fármacos, una manera efectiva de controlar la ansiedad es la medicación homeopática (que no genera adicción) y la terapia cognitivo-conductual ante el psicólogo, en estas sesiones aprenderemos a reconocer nuestros síntomas para prevenir y detener las crisis (y saber como actuar ante ellas), además de afrontar nuestros miedos y en canalizar nuestras energías en no responder a nuestros malos sentimientos que nos hacen recaer.
Pero lo más importante de todo, aprenderemos a sentirnos bien, escuchados y aliviados con nosotros mismos.

La ansiedad no es algo para tomarse a broma, muchas personas la sufren en silencio y no saben como pedir ayuda, o cómo manejar esa hecatombe de sensaciones que nacen del interior y que nos hacen sentir tan mal.
Si conocéis a alguien que esté sufriendo de esto, o si vosotros mismos lo sufrís, no tengáis miedo y pedid ayuda, es una situación reversible que podéis controlar haciendo acopio de fuerzas, buscad un profesional que os ayude a reconocer vuestros síntomas y a tratarlos, no sufráis más en silencio.
Por último, no dudéis en ir al hospital ante una crisis, ¡es muy importante recibir atención médica!


Y hasta aquí por hoy, ante cualquier duda, preguntadme sin miedo :)

lunes, 6 de octubre de 2014

Ansiedad y estrés


Muy buenas noches a todos:

El tema de hoy trata sobre las que son llamadas "enfermedades del siglo XXI", ¿por qué reciben este nombre? Porque son los males más comunes de nuestra sociedad debido a nuestro estilo de vida.
Hoy voy a explicar en que consiste el estrés, (en el siguiente post continuo con la ansiedad si no sería demasiado pesado de leer) síntomas y maneras de prevenirlo, quizás sea un post un tanto largo, pero la salud es la salud, y no hay mejor manera de prevención que hacer conciencia sobre los ciudadanos.
Muchas personas consideran que ambas palabras no son enfermedades, pero he de decir que sí lo son, porque aparte de problemas psicológicos ocasionan síntomas físicos reales que se deben tratar.
Pero primero, hay que conocer ambos términos en sí mismo, por lo tanto, analicemos su predisposición:



¿Por qué factores están condicionado el estrés y la ansiedad?
1) El propio individuo: es el factor principal, de nosotros mismos dependen las somatizaciones que nos ocurran en función de nuestra capacidad de reacción a diversas situaciones, nuestra capacidad psicológica para encajar las presiones de la vida, nuestra tolerancia a la presión, Nuestra mentalidad y actitud influye directamente sobre cómo podamos desarrollar ambas patologías.

2) Ambiente: es condicionante en varios aspectos, ya que varios entornos son los que conforman la vida y el bienestar del individuo. Tales son el ambiente familiar, laboral, educativo...a mayor bienestar es menos probable presentar problemas nerviosos.

3) La capacidad de relación: si cada persona es capaz de llevar una buena relación en el entorno social, es más factible conseguir un estado de bienestar mental. Sentimientos contradictorios como la soledad, rechazo social, incapacidad de hacer vida social, etc, conllevan a situaciones de malestar.

4) Salud física: es muy importante también, es fundamental para que una persona se sienta bien, las enfermedades crónicas, limitantes o terminales condicionan directamente la salud mental.

Los estímulos que recibamos de cada uno de estos factores son los que nos ayudarán a analizar de mejor manera la ansiedad y el estrés. Los estímulos negativos son los que nos conllevan a meter un pie en la línea de estas dos patologías.


Una vez analizado el concepto...¿qué es el estrés?
Podemos definir el estrés como una sensación que en su justa medida, en dosis moderadas, es la reacción de alerta en el individuo que le ayuda a realizar tareas determinadas con un grado de atención y capacidad de reacción más elevados.
Esta sensación aplicada adecuadamente se convierte en necesaria para nuestra vida, pero si hay personas que no son capaces de tolerarlo como es debido, comienzan a desarrollar síntomas de malestar.



¿Qué síntomas podemos desarrollar ante situaciones estresantes?
Los síntomas son muy variados y generales, por lo que es difícil acertar en un diagnóstico directamente, ya que la sintomatología es inespecífica y muy común. Podemos presentar uno o varios, pero cada persona es un mundo y cada individuo presentará sus propios síntomas. Por regla general, éstos son los siguientes:

- Dolores: abdominales, cefaleas, dolor muscular...
- Alteraciones cardíacas.
- Aumento de la respiración.
- Sudoración.
- Temblores.
- Mareos.
- Alteraciones en las heces.
- Diuresis elevada.
- Sequedad de boca.
- Dificultades en el proceso de deglución.
- Alteraciones del estado del ánimo.
- Dificultad para dormir.


¿En qué consiste la respuesta al estrés?
Nuestro día a día esta repleto de estímulos externos, cualquier estímulo exterior supone un factor de desequilibrio que trastorna la estabilidad del medio interno del organismo (dicho así suena muy tremendista, pero es una reacción sencilla). Esto produce un estado de alerta y de preparación para controlar dicho cambio. En esto consiste la respuesta al estrés: un aumento de la activación fisiológica y psicológica.
Constituye un mecanismo para preparar a nuestro organismo para una actividad determinada, además de un procesamiento mejor y más rápido de la información. Dicho mecanismo se centra también en las selecciones de conducta más adecuadas para hacer frente a los cambios externos.

Estas situaciones se producen en épocas de cambios sucesivos: trabajo nuevo, una mudanza, un cambio familiar, épocas de exámenes, trabajo excesivo, poco descanso, sensación de demasiada responsabilidad...y un largo etcétera.


¿Cómo puede responder nuestro organismo al estrés?
Podemos distinguir cuatro tipo de vías de respuesta:

- Conductas adaptativas: enfocadas en anular el estímulo producto del estrés, hay que tener en cuenta que esto no siempre es posible, nuestra vida es un conjunto de trabajo y responsabilidades.
- Conductas de lucha y huida: intentan enfrentar la situación que supera nuestra capacidad física, activando los niveles de respuesta fisiológica (estos producen los síntomas del estrés).
- Conducta sustitutiva: no enfrentan la solución al problema, pero procuran disminuir los síntomas.
- Conductas de inhibición: no reduce los estímulos estresores ni la activación fisiológica.

La respuesta más recomendable es la primera, enfocada a enfrentar el problema directamente.


¿Cómo reacciona el organismo ante el estrés?

Además de llevar a cabo la sintomatología anterior, el cuerpo entero se ve comprometido cuando el organismo está estresado, he preferido poner una fotografía que resume la reacción del cuerpo ante estos estímulos.




La fotografía pertenece a Google

¿Qué podemos hacer para reducirlo?
Es importante analizar la situación y descubrir qué punto es el problemático de nuestra condición de malestar para así saber tratarlo mejor.
También es importante pensar en uno mismo y saber relajarse dedicándonos unos minutos al día para nuestro bienestar. Las obligaciones están ahí, pero es más importante nuestra salud y la de los seres queridos que nos rodean.
Descansar el tiempo suficiente es de vital importancia, el cansancio es una lacra muy pesada que enturbia nuestro ánimo, así como una buena alimentación sana y variada que nos haga sentir más saludables. Realizar actividades que nos hagan sentir bien y liberar tensiones es muy buen tratamiento: deporte, escuchar música relajante, actividades como el yoga, el taichi, dar largos paseos, y sobretodo, apoyaos en vuestra familia que os ayudará con esta mala racha y reír todo cuanto podáis, una medicina natural de lo más efectiva.
Cuanto mejor nos sintamos por dentro, mejor estaremos por fuera :) garantizado.

Hasta aquí la primera parte del post, en el siguiente, analizaremos la ansiedad.

¡Saludos y relajaos!